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LA DECONSTRUCCIÓN ES LA TENDENCIA QUE REPRESENTA LA INCLUSIÓN DE LA DIVERSIDAD

La deconstrucción en moda es una técnica asentada hace ya varias décadas. Originalmente, es algo que asociamos a la influencia que tuvo oriente en occidente. Pero, hoy en día, gracias a la globalización, la moda se unifica perdiendo rastro de las culturas y haciendo todo más homogéneo.

La deconstrucción muchas veces se mal interpreta como algo des-prolijo y extremadamente manual. No obstante, en la actualidad, la técnica se centra en darle un nuevo sentido y uso a tipologías tradicionales.

Técnicamente hablando, existen dos vertientes. Por un lado, la deconstrucción pura que utiliza prendas y tejidos viejos, los destruye y usa sus partes para crear nuevos diseños. Por el otro, nos encontramos con diseños que simulan una deconstrucción al combinar distintas tipologías de diversas prendas en una sola.

Este año los diseñadores y creativos de muchas marcas están apelando a esta técnica y efecto, ya que se alinea con muchas otras necesidades y requerimientos del usuario.

La deconstrucción en moda apoya y se nutre de 3 conceptos y creencias primordiales, que dan un sentido más estructural y profundo al retorno de esta tendencia.

 

1. LA RE-UTILIZACIÓN

La reconstrucción es la técnica que, por excelencia, permite la re-utilización de viejas prendas para crear nuevas sin necesidad de tirar y contaminar el medio ambiente. Teniendo en cuenta la necesidad de implementar la sustentabilidad en la industria, esta técnica es una forma ideal de hacerlo. Al crear nuevas tipologías a partir de restos de prendas viejas (usadas o no), la contaminación ambiental se reduce.

La deconstrucción no pasa únicamente por usar una prenda como si fuese otra, si no mas bien por destruirla y crear una nueva (misma función o no) con sobras de la vieja. No hay excusas para crear algo nuevo partiendo de algo viejo.

 

2. ADAPTABILIDAD

Lo particular y maravilloso de la deconstrucción es cómo su técnica se adapta al cuerpo, jugando con su morfología y envolviéndolo de maneras radicales. La técnica de la deconstrucción muchas veces trabaja sobre el propio cuerpo o maniquí, sin siquiera usar moldería tradicional.

La personalización crece al aceptarse el cuerpo humano tal y como es. La adaptabilidad de la prenda al cuerpo único y particular de cada cliente, la convierte en una técnica creativa que satisface y responde a la necesidad macro de brindar servicios personalizados.

 

3. AMBIGÜEDAD

La ambigüedad que representa cada prenda, permite la deconstrucción no sólo de las tipologías tradicionales sino también de conceptos y estereotipos retrógrados arraigados a los modelos influyentes de la industria.

La deconstrucción da lugar a que las prendas y tejidos puedan entenderse o interpretarse de diversas maneras. Como tendencia, nos introduce al mundo de la personalización en manos del usuario, donde cada uno le da el uso y rol que quiere a la prenda que tiene. La adaptabilidad se une a la ambigüedad. Y, la ambigüedad, abre paso a la moda sin género ni función específica.

La deconstrucción puede ser implementada por las propias firmas y diseñadores. Pero, es una tendencia y técnica que le permite al usuario jugar con su propio cuerpo y ropa, en base a sus necesidades.

Gracias al deconstruccionismo, se introduce otra propiedad interesante que da lugar a nuevas percepciones. En la deconstrucción no todo será deshacer para hacer. Tomando viejos pre-conceptos y estructuras se da lugar a nuevas conexiones entre diversos elementos que componen a una prenda. Se conectan funciones de diversas prendas, sus elementos y sus morfologías – creando así nuevas estructuras únicas y pioneras.

Este año los cambios, en todo sentido, se están haciendo notar a la fuerza. Abrazar la diversidad es la forma en que se seguirán desafiando los estándares de belleza. Este es el comienzo de una década en que aquellos límites, que responden a ciertos estereotipos y pre-conceptos, se disuelven.

Hay una ironía en lo que creemos que es bello y lo que no. En esta década, la moda será depravada, invitándonos a abrir la mente hacia nuevas percepciones, entendimientos y representaciones de viejos constructos sociales.

Teniendo en cuenta todos estos datos, y muchas otras tendencias actuales, a partir del 2020 la redefinición de belleza se intensificará globalmente. A muchos los seguirá desconcertando. Pero, como todo ciclo, en unos años todos nos veremos envueltos jugando con los límites -inexistentes- entre la fealdad y la belleza.

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