Desde que vi esta entrevista de Madonna, estoy en el limbo de lo tangible y lo espiritual: el sentir y pensar interior, y lo físico. No logro diferenciar cuál es el importante, cuál tengo que habitar, desde cuál ver las cosas. Pienso que lo material no importa, y al segundo siguiente estoy caminando por un mercadito y veo una flor de papel crochet que me recuerda a una amiga que ama las magnolias, y la quiero comprar solo para mirarla. Será que están intrínsecamente unidos? ¿Que uno no existe sin el otro?
No creo que sea menor el hecho de que desde hace casi un año, tengo toda mi vida en un carry. Gracias a este pequeño detalle me convertí en una observadora serial. Miro todo. Cada fruta exótica en un supermercado, cada bolsa cool que me dan con alguna compra, hay etiquetitas que guardo, sobres de colores, cosas que tienen cierto perfume.
Tener toda tu vida en una valija te hace estar constantemente negociando con los objetos: qué merece espacio, qué no, qué llevás, qué dejás atrás.
Y entonces aparece la pregunta:
¿qué hace que algo merezca ocupar espacio en nuestra vida?

Hay una categoría de objetos que viven en el limbo entre basura y tesoro: demasiado lindos para tirar, pero sin ningún valor real. Esa categoría rarísima de objetos sin precio pero con apego verdadero.
Yo creo que todos la tenemos la famosa… caja de los recuerdos!. Puedo asumir con total confianza que un 90% de la gente en el mundo tiene una, no importa su tamaño, su forma, o si sus contenidos están hermosamente apilados o son un lío enorme.
Esa entrada de cine. Un libro escrito a mano. Fotos. Un CD, un caracól, y cartas, cartas, cartas y más cartas. Qué guardas en la tuya?
Es raro revisitar la caja. A veces es re re divertido y otras veces es difícil gracias a nuestra querida amiga la nostalgia. Es como la experiencia de escuchar Sade, te podes sentir muerto de amor y silly o confundido y extrañando a algo pero no sabes qué, no hay intermedio.
Al revisar esta cajita creo aparece la respuesta a mi pregunta del principio: estos objetos merecen ocupar espacio cuando se convierten en la prueba física de que viviste algo.
Nadie puede desenvolver tu regalo por vos, nadie puede tomarse tu primer café de la mañana o juntar esa piedra en la playa. Las únicas cosas que no se pueden heredar es el vivir nuestras propias experiencias. Por eso guardamos la bolsita, la carta, el papel de seda: no es el objeto lo que no podemos tirar, es la evidencia de una experiencia que fue solo nuestra.
Mensajes subliminales en lo tangible
Siempre admiré a la gente que sabe leer el mensaje detrás del arte. Pensaba que tenían una capacidad de inteligencia inalcanzable, que eran cosas que yo simplemente no tenía el ojo para ver. Veía a Bliss Foster en YouTube y no entendía cómo podía interpretar «vacío y anhelo desesperado» en una prenda, cuando yo solo veía un chaleco cool.
Siempre pensé ¿por qué no dicen lo que quieren decir? ¿Por qué no se quejan de la sociedad, o la reflejan de una manera más directa y menos enredada? Que saquen un comunicado que diga «el mundo es una mierda» y leeesto, a otra cosa. Pero eso le saca todo el juego, no? (Y la $ que se hace creando toda una industria alrededor, también.)
Por qué los diseñadores no dicen que sienten desesperación en vez de crear toda una colección que transmite desesperación? Es muy parecido a lo que hablábamos del amor en artículos pasados, por qué jugamos a todos esos juegos enredados en vez que decir TE AMO OKEI
Si nunca sentiste que la moda te hizo bullying, ¿alguna vez te gustó realmente?
Una forma que la moda me integró y ayudó a ver el mensaje detrás del arte fue a través de esta categoría de objetos sin valor pero con apego, ya que la eleva a propósito: marcas que convierten la bolsa de papel en cartera de cuero, o el envoltorio en objeto de deseo. Es una forma de decirnos que lo efímero, lo que normalmente tiramos sin pensar, merece atención – y tal vez eso explica por qué guardamos cosas que «no sirven para nada» pero no podemos tirar. No es una ironía barata, es una declaración: las cosas merecen ser miradas dos veces. Acaso todo desemboca en un reminder de tener presencia?
Tal vez por eso nos interesa tanto la moda (u otros universos) cuando hacen cosas absurdas. Cuando Balenciaga hace una cartera que parece una bolsa de Doritos, o cuando alguien convierte una bolsa de IKEA en un objeto de deseo, no necesariamente está diciendo “esto es arte”. Está haciendo algo mucho más interesante: está cambiando el valor de algo que ya conocíamos.
Los mensajes tienen que venir camuflados para que sean internalizados de verdad. Tienen que ser -disparadores- que nos lleven a una reflexión interna, para que lleguemos a esa conclusión por nosotros mismos. Si sentimos que lo pensamos nosotros, ya no es un mensaje expresado por un tercero sino una creencia personal. Y si nace desde nosotros, la llamada a la acción y la interacción es más orgánica, y con más propósito detrás.
Entendí que quizás mirar también es aprender a asociar. A encontrar algo propio en algo que, en principio, no te estaba diciendo nada.

El otro lado del packaging
Tenemos millones de ejemplos de marcas que directamente construyen su lenguaje alrededor de cuestionar qué consideramos descartable. (que increíble la capacidad de creatividad que tenemos btw)
Hay una marca argentina, Nous Étudions, fundada por Romina Cardillo, que lleva esta misma lógica -la del objeto, el packaging, lo efímero, cargados de mensaje- hacia un lugar concreto: ella misma dijo alguna vez que no buscó armar una marca «sostenible», sino una marca que reflejara su propia filosofía de vida.
Es lo mismo que venimos diciendo, dicho con otras palabras: el mensaje no se declara, se vive, y por eso se internaliza. Nous Étudions fue reconocida por Yoox y Vogue Italia como uno de los Next Green Talents, trabaja con la única empresa de textiles sustentables de Argentina, y llegó a ser la primera marca latinoamericana semifinalista del premio LVMH. Que la hizo llegar tan lejos (aparte de una talento grande, laburo diario y una remada en ddl que solo los argentinos sabemos atravesar)? Que su proyecto no es solo indumentaria, es un comunicado. Es una forma de interactuar con el mundo que, casualmente, también vende ropa.
Mientras escribía esto, creo que pude resolver la pregunta de lo espiritual y lo físico. No son dos bandos peleando por el mismo territorio, son yin y yang!!! confusos, sí, pero inseparables. Lo espiritual necesita un lugar donde aterrizar, y lo tangible es eso: el aterrizaje. La flor de crochet no es la amiga que ama las magnolias, pero es el único lugar donde ese cariño puede quedarse quieto el tiempo suficiente para que lo mire.
No guardamos el objeto. Guardamos la prueba de que, por un segundo, lo que experimentamos encontró dónde vivir.
-v