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Qué seria de mi sin amigos

Era mi 4ta vez alquilando un departamento. le digo a la gente que tomé la decisión en búsqueda de un espacio más grande que mi monoambiente, pero medio que fue para impresionar a un chico. literalmente. preguntame si terminó bien.

el departamento estaba bueno, pero a veces era tan grande que me sentía muy chiquitita. como esa escena de 16 deseos donde los papás la dejan sola a Debby Ryan en un duplex de adulta prefabricado horrible.

estaba trabajando con la compu en la mesa, o en el sillón, no me acuerdo bien, pero ese día hice todo mal. Viste cuando entrás en piloto automático y hacés las cosas sin presencia y te va saliendo todo cada vez peor? Me levanté tarde y me conecté directamente al laburo recién despabilada. Trabajé durante 1 hora al palo porque quería terminar con los pendientes urgentes e irme a lavar la cara, cambiarme y ubicarme en tiempo y espacio. no pude cortar hasta las 11:30. después recibí un llamado que me dejó sobrepensando al extremo, tenia 4 proyectos procrastinados que se estaban acumulando, no escribí mis páginas de la mañana, no estoy tomando agua, ni le respondí a mi papá, ni chequié cuándo vencía este pago, y que día es?

el pecho se empieza a apretar, como un agujero que se consume desde adentro. se va cerrando cada vez más, y el hilito de aire que puede atravesarlo es cada vez más finito; es irónico por que, cuando no le prestabas atención a tus pensamientos, el espacio para respirar era enorme y ahora es del tamaño de un alfiler. tengo ganas de apretar algo fuerte fuerte fuerte, me sale energía de los brazos y dedos pero, al igual que el agujero, es energía que sale como para adentro. se me comprimen las extremidades y siento que esto va a ser cada vez más difícil.

la lógica de la mente durante un ataque de pánico es complejo de explicar, es como que sos extremadamente consciente y observador de los miles de pensamientos que se te pasan por microsegundo pero, al mismo tiempo, estás completamente disociado. Hay mucho ruido y silencio total. estás en un espacio intermedio muy extraño.

clari me venía preguntando cómo me sentía desde que me levanté. le iba contando de vez en cuando, en momentos liberados. mi último mensaje antes del ataque fue «mm, maso maso, siento q se viene».

cla: «me quedo atenta»

valen: «dale»

cla: «y??»

valen: «ayuda

 cla: «voy para alla?»

cla: «estoy yendo, subo directo»

para ese momento yo ya estaba en el piso, levantando las piernas para no desmayarme una segunda vez. me estaba asustando porque no se pasaba.

cuando escuché la puerta abrirse no entendía bien si era mi puerta o la de un vecino. entró clari medio agitada, se sentó en el piso conmigo y el pecho se cerraba aún más, y más, y más. «respirá amiga». «no puedo». respiró ella por mí y nos quedamos en silencio hasta que se me pasó. me trajo agua, charlamos, y unas horas más tarde, se fue a seguir laburando, y yo también.

Es ilógico pensar que los únicos vínculos importantes y sagrados son los de la familia de sangre.

en números: hay más de 8.062 millones de personas en la tierra (lo googlié). vos te pensás que los vínculos más puros van a ser solo los +4 parientes con los que creciste y que, de cierta forma, no fueron elegidos 100% por vos?

vos realmente no creés que hay alguien en la otra punta del país (o el mundo) que, por una combinación de destino y casualidad, experimentó la vida como vos, pero bajo otro contexto? como si existieran realidades alternas donde cada uno tiene exactamente las mismas experiencias que lo llevaron a ser quien es hoy. que su contexto encaja perfecto con el tuyo, como dos piezas de un rompecabezas.

Mucha gente habla de «la familia que se elige», al referirse a los amigos. y me encanta pensarlo así aunque sea cliché: es la ausencia de obligación lo que vuelve el vínculo aún más puro.

Hay una foto de Messi y el Kun Agüero jugando a la play que me encanta. muestra a dos de los mejores futbolistas del mundo, ahí, sentados uno al lado del otro jugando a la play. son dos chicos de Rosario. los mismos de siempre.

Me recuerda lo valioso que es tener a esos amigos que te conocieron en otra versión tuya y te siguen reconociendo en esta. los que estaban antes de que el mundo te tire flores o te pegue sus primeras piñas. siento que por eso es tan orgánico tomar la decisión de elegirlos: no necesitan que les expliques quién sos, ya lo saben

amiga, me perdonás? 

No voy a quedarme solo en la parte linda. Porque decir que la amistad es uno de los vínculos más importante de la vida y no tocar la parte cruda, me da vibes a  esa escena de “expectativa – realidad” de 500 días con ella. 

A veces no soy la amiga que quiero ser. 

Dejo un mensaje colgado varias semanas. Cancelo planes a último momento. Nunca fui a conocer el pueblo de Guada y una vez no le dije feliz cumpleaños a Mori, A MORI que la pienso todo el tiempo, que se me re aparece en musica, en chistes, en cosas que alguien dice o hace.

No pregunto lo suficiente cómo está el otro ni estoy mediante actos tangibles. O, la que más me molesta, no hago ese esfuerzo de salirme de mí para estar como el otro me necesita y no como a mí me resulta más cómodo.

Hace poco encontré una palabra para explicar una parte de todo eso: la brecha.

La brecha es la distancia que existe entre dos personas. Entre cómo yo veo el mundo y cómo lo ves vos. Entre mis herramientas y las tuyas. Tu historia, mis miedos, el contexto. Nadie vive la vida desde el mismo lugar que el otro, entonces inevitablemente siempre hay cosas que el otro no puede entender del todo.

Mi familia alguna vez me dijo que yo nunca daba una opinión concreta. Que siempre decía lo que pensaba que el otro quería escuchar, pero les expliqué que muchas veces no es falta de postura. es la brecha.

Hay ideas que todavía están creciendo, que todavía no sé explicar. Traducirlas para alguien que está parado en un lugar indiscutiblemente distinto puede requerir de una energía enorme. Y no se que tan bueno está derramar energía explicándote a un otro, tenes que elegir tus batallas 

Pero con los amigos, pasa algo distinto. no porque no exista la brecha, existe. Solo que con ellos vale la pena cruzarla.

Ellos hacen el esfuerzo de entenderme incluso cuando no sé explicarme del todo. Y yo intento hacer lo mismo. No se trata de pensar igual ni de vivir las cosas de la misma manera. Se trata de conocerse tanto que, incluso cuando el otro hace algo que no entendés, elegís asumir primero que hay una razón. Que hay un contexto. Que hay algo que todavía no estás viendo.

Creo que esa es una de las formas más profundas de amar a alguien.

Y justamente porque esa comprensión existe, también existe la responsabilidad de cuidar el #vínculo. Que una amistad no tenga obligación no significa que no requiera trabajo. Al contrario, con esos amigos elegidos, hay que responder el  mensaje. Hay que aparecer. Hay que pedir perdón. Hay que no juzgar.

Porque elegir a alguien una vez es fácil. Lo difícil ,y lo hermoso, es seguir eligiéndolo cuando la vida empieza a pasar.

Entendés que destratar esa relación también es una forma de destratarte a vos. Es como no lavarte los dientes. Si dejás de hacerlo durante mucho tiempo, se deterioran. No te los lavás por obligación, lo hacés porque te honras lo suficiente como para consistentemente cuidar de tu bienestar.

Ese día, mi amiga me prestó su aire hasta que pude recuperar el mio. Y me parece una gran metáfora para hablar de la amistad. Los amigos se prestan cosas todo el tiempo: Un buzo porque refrescó. Una cama con mascota incluida para dormir. Un oído después de un mal día. Se toman un vinito, hacen una videollamada después de meses sin hablar, o se juntan en un café para arreglar las cosas.

Y mientras tanto, cada uno sigue con su vida: crece en el trabajo, persigue sus pasiones, deja de comer carne, cambia de religión o se corta el flequillo.

Te acompañan a la parada del bondi, van a tu obra de teatro cada vez que pueden, te recuerdan esa tarde de cuando tenían 14 años, y siguen en guerra con tu pareja de la secundaria

te avisan que tenés un verde en el diente o que esa persona, en realidad, no te quiere tanto como dice.

Y, muy de vez en cuando, (o alarmantemente seguido) cuando la vida es un montón, también te prestan el aire.

qué sería de mí sin amigos? lo único que queda por decir: gracias.

 

 v- 

 

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