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Dónde están los rockstars?

Un baño con tres o más personas tomando cosas de una bolsita, una guitarra rota contra el piso o pegar un salto hacia el público eran las primeras cosas que aparecían en mi mente cuando pensaba en un rockstar. Nunca había conocido a uno entonces, cómo saberlo?

Me quedó la imagen heredada de mil películas (maldito Stu Wolf) pero también de historias reales: hace poco vi Meet Me in the Bathroom, un documental que reconstruye cómo nacieron The Strokes, LCD Soundsystem y The Yeah Yeah Yeahs, en el under de Nueva York de los 2000, y te miento si te digo que un pooooquito, la vida de rockstar si es como la imaginamos. Tiene condimentos de riesgo, rebeldía, desprolijidad y adrenalina. 

Sin embargo, tooodo este universo del rock que construí en mi mente fue destrozado como una guitarra de Kurt Cobain en los 90 cuando conocí uno de los espacios donde se encuentran los músicos argentinos emergentes. Ahora, creo que los rockstars son chicos y chicas que se mueren de amor por la música, por sus amigos, y que tienen algo para decir.

Una noche en Saldías

Cuando Nils te invita a un lugar nuevo que te jura que va a estar buenísimo, vos le tenés que decir que sí. Ya había confirmado mi asistencia cuando me enteré de que también venía la Pipi con su novio, el Sireno —un apodo que jamás te haría adivinar que este gran personaje toca la guitarra con las habilidades de verdadero rockstar—. La noche ya pintaba excelente por la compañía, pero nada me preparó para lo cinemático que fue mi paso por el Centro Cultural Saldías.

Espero que ningún miembro de la escena under se me enoje por develar el spot donde están naciendo nuestros próximos rockstars (mi IG por si tenes quejas o consultas), pero lo vivido en ese lugar me ayudó a entender algo que quiero compartir con quien lee: haber visto a tanta gente convocada únicamente por el deseo de hacer o escuchar música en vivo me dió la pauta de que sigue < y seguirá > habiendo espacio para crear.

«Nadie inventa nada nuevo» se escucha por las calles. Esa frase me generaba, y creo que a muchos también, un poco de desesperanza: LRPM entonces, si ya no hay nada nuevo, estoy eternamente condenada a un laburo corpo y a decir «out of office» y «end of day» mínimo tres veces por día? (no hay beef con las corpo, lo creativo -casi- siempre va a necesitar de una industria que lo ordene).

Haber desmitificado que “lo nuevo no existe” es una de las razones por las cuales este tipo de espacios importan muchísimo más de lo que pensamos.

Who the f*ck is Electric Lady Studios

Pasillos largos con varias salas, cada una su propio microuniverso, cada una contando su propia historia. Un bajista festejando su cumple con torta y velitas en su sala. La Grecia ensayando, y volviendo a ensayar, y ensayando nuevamente. Y hasta en uno de los cuartos en los que me metí < porque lo que estaban tocando era muy bueno > me encuentro con Fran, el vocalista de La Damasco, después de como siete años de la última vez que nos vimos. Nos pusimos al día y me contó su experiencia formando una banda y ensayando en este espacio. Si o si lo tuve que entrevistar (reportera por????) y hacerle un par de preguntas empezando con: ¿por qué Saldías?

«Es histórico, ensayaron ahí todos los grandes. El lugar está buenísimo, tenés total libertad de armar tu sala, conocés a muchas otras bandas y compartis con otros músicos. Los sábados a la noche siempre hay bandas tocando o ensayando, entonces las mirás y conectas. Es una especie de comunidad.»

Esa palabra < comunidad > aparece una y otra vez al hablar de la escena musical actual. No es solo ir a un lugar para ensayar; es construir un ecosistema donde los artistas se cruzan, se escuchan, se alientan. 

¿Cómo uno termina siendo parte de una banda? por que me es muy admirable lo coherente que tenes que ser para tener el orden, disciplina y continuidad de crear un proyecto artístico con otros y mantenerlo. Cualquier tipo de proyectos de este tipo, ya sea una marca, un café o una galería (un stream dejame dudarlo. joda. o no) , requiere que miles de cosas salgan bien, de mucho esfuerzo, tiempo y energía. Muchos mini éxitos para que se dé un 1er ensayo, o que salga una canción, o que todos los miembros de la banda hablen el mismo lenguaje -en todos los sentidos de la palabra-.

Con esto en mente, de las primeras cosas que quería que fran me cuente es como se dieron las cosas para poder decir “tengo una banda”, a lo que me responde: 

«Fui al colegio con el bajista de la banda y siempre nos gustó mucho la música, tocábamos juntos en la secundaria. Cuando terminamos el colegio fuimos al conservatorio, y ahí conocimos al baterista. Siempre estuvo el deseo de hacer música, pero primero fuimos amigos, y creo que eso es lo lindo. Siempre hablabamos mucho de la vida, de las cosas que sentíamos con el estudio y el laburo: miedos, preguntas, posibles direcciones a tomar. 

Básicamente lo que hicieron estos amigos fue transformar sus ideas, vivencias y hasta problemas en música, una especie de terapia DIY. Sus letras, inspiraciones y sonidos te cuentan cómo se ve la vida de un joven adulto desde su pov. 

Lo que me contaba Fran me hizo acordar a una entrevista de Rick Rubin en la que dice que existen tantas ideas originales como personas en el mundo, porque todos y cada uno de nosotros tenemos vivencias únicas e inigualables de las cosas que integran la vida, todas diferentes y vistas desde una mirada original, lo cual hace que cualquier historia que queramos contar sea nueva y distinta. 

Dónde están los rockstars?

Ok pero si todo pinta taaaaan lindo y emocionante, ¿por qué todavía no existen todavía nuevos referentes del rock argentino?

Obvio que ya que hay un pequeño número de artistas que vienen tomando la posta y llevando la esencia y cultura argentina al resto del mundo, que siguen generando música que nos dé orgullo, nos represente y nos una – pero siento que se les está yendo larga con la réplica de géneros y sus miles de micro tendencias.  Claramente todos los generos pueden coexistir: hacer una comparación o un VS es completamente inútil, no existe una pieza «​»​»mejor»​»​» que la otra y, si nos ponemos aún más profundos, la comparación bajo todos sus contextos es al pedo. Pero teniendo en cuenta este disclaimer, sí se puede observar una falta de riesgo en los géneros que los músicos argentinos eligen producir y explorar.

Entender por qué no se está eligiendo hacer rock últimamente es entender desde dónde se da la elección de un género en la música: ¿esas decisiones las toman exclusivamente los que producen, los que consumen, o ambos?

Cuando hablo con Fran, me cuenta que él y su banda observan que «el consumo está atomizado. No sé si la gente tiene la paciencia para elegir escuchar un álbum nuevo de una banda que no conoce; en cambio, escucha las bandas y los álbumes que ya le son familiares. Es un momento complejo.»

Antes, un movimiento necesitaba años para formar «escena»: bandas tocando en los mismos bares, un público que se iba conociendo, una prensa musical local que empezaba a escribir sobre eso. Hoy, un microgénero puede nacer y viajar globalmente en cuestión de meses, lo que genera muchísimos más géneros efímeros y más chicos (hyperpop, phonk, lo que sea que haga ese músico indie que boludea a tu amiga) en vez de pocos movimientos grandes y duraderos como el rock o el punk (Club atlético vivienne westwood) 

Se observa, cada vez más, una homogeneización (DIOS qué palabra) en la música producida y consumida en el universo musical argentino. No conozco las escenas de todo el mundo para asumir que es un  fenómeno mundial, pero bien podría deberse a la repetición de patrones dentro de cada género, la falta de innovación, el miedo al riesgo, todas cosas que el rock nunca tuvo en su ADN.

Te veo en el baño: 

Luego de mis estudio de campo basado en amigos, tragos y saltar ventanas, puedo afirmar que los rockstars no faltan. Lo que estaba faltando es el uso de un terreno donde el juego tenga el espacio para nacer, desarrollarse y compartirse con el mundo, tipo las etapas de la vida; prenatal, infancia, niñez. Hoy estoy con vibes ciencias naturales se dieron cuenta?? (todo por haber usado la palabra homogéneo).

Existen centros culturales llenos de bandas dispuestas a sonar raro, a tardar 8 años en sacar un disco si hace falta, a tocarle a diez personas un miercoles a las 2am. Que esta prueba y error se esté dando es lo que me emociona: lo que está por venir. Cómo esa energía cruzará las puertas de la sala de ensayo y llegará a instalarse en algo más grande, con impacto masivo, sin perder lo que la hace valiosa ni el mensaje que busca hacer llegar.

No es que tenga ningún tipo apuro se que, mientras tanto, los rockstars van a seguir estando exactamente donde los encontré: en una sala empapelada y tortas de cumpleaños, ensayando la misma canción por décima vez o brindando con amigos, extremadamente seguros de que todavía queda algo nuevo para decir.

-v

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